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Llevar adelante algo que nadie sabe bien cómo se hace

Un proyecto ambiguo no se resuelve planificando mejor: se resuelve convirtiendo incertidumbre en certeza, en el orden correcto. Lo primero que hay que atacar no es lo más grande, es lo que puede hundir todo lo demás.

«Necesitamos que los clientes puedan facturar desde el sistema.» Tres áreas involucradas, un proveedor externo, nadie sabe qué requisitos legales aplican, y hay una fecha que alguien mencionó en una reunión.

La reacción habitual es pedir que se defina mejor el alcance. Rara vez funciona: nadie tiene la definición completa, y esperarla es esperar para siempre. El trabajo de liderar algo así es exactamente el opuesto: avanzar produciendo definiciones, en un orden que reduzca el riesgo lo antes posible.

Qué se ataca primero

El instinto es empezar por lo que se sabe hacer, porque se avanza rápido y se siente bien. Es casi siempre el orden equivocado.

OrdenQué se hace primeroQué pasa a las seis semanas
Por comodidadLo que el equipo sabe hacerMucho avance visible y el riesgo grande intacto
Por tamañoLa parte más grandeSe descubre tarde que dependía de algo que no se puede
Por riesgoLo que puede invalidar todo lo demásMenos avance visible y el proyecto ya no puede fracasar entero
Ordenar por riesgo se siente improductivo las dos primeras semanas y es lo único que evita descubrir en el mes tres que había que empezar de nuevo.

Convertir incertidumbre en certeza

El método, en cuatro pasos

  1. Escribí todo lo que no sabés. Sin filtrar, en una lista. La sensación de caos baja mucho cuando la ambigüedad pasa a ser quince preguntas concretas.
  2. Marcá cuáles bloquean y cuáles no. «No sabemos qué color va el botón» no bloquea nada. «No sabemos si el proveedor permite facturar a nombre de terceros» bloquea el proyecto entero.
  3. Para cada bloqueante, definí cómo se despeja y quién. Una llamada con el proveedor, una prueba técnica de un día, una consulta al área legal. Con nombre y fecha.
  4. Publicá la lista. Que todos vean qué está sin definir y quién lo está despejando es lo que evita que quince personas asuman quince cosas distintas.

Antes de seguir, predecí

Un proyecto de tres meses depende de una integración externa que nadie probó. ¿Cuándo se prueba?

Coordinar sin ser el cuello de botella

En un proyecto con varias áreas, el riesgo es que toda la información pase por una persona: funciona dos semanas y después se rompe.

Lo que hay que establecer temprano

  1. Un dueño por frente, con nombre. No un área: una persona que responde por esa parte.
  2. Un lugar único donde está el estado. Un documento vivo con qué está definido, qué no y quién lo despeja. Si el estado sólo existe en tu cabeza, sos el cuello de botella.
  3. Una cadencia liviana. Una reunión corta por semana con los dueños de frente, y el resto por escrito.
  4. Decisiones anotadas donde todos las vean. La mayor parte del retrabajo en proyectos multiárea viene de decisiones que se tomaron en una conversación de a dos.
  5. Un criterio de terminado por frente, acordado antes de empezar. «Listo» significa cosas distintas para cada área, y eso se descubre siempre tarde.

El proyecto sin definición

Escenario · 1 decisión como mínimo

«Necesitamos que los clientes puedan facturar desde el sistema»

Tres áreas involucradas, un proveedor externo para la integración fiscal, requisitos legales que nadie conoce del todo, y una fecha que alguien mencionó: fin de trimestre. Te piden que lo lideres. ¿Por dónde arrancás?

Fijate qué se ataca primero en cada camino. Casi nunca es lo que se puede mostrar antes.

Lo que preguntan sobre esto

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Autoevaluación

¿Lo entendiste?

En un proyecto ambiguo, ¿por dónde conviene empezar?
¿Qué hace una rebanada fina de punta a punta?
¿Cómo se evita ser el cuello de botella de un proyecto multiárea?
Una definición nueva invalida parte del plan. ¿Qué corresponde?