Ejercicios para entregar y programar en vivo
Son dos formatos con reglas opuestas. En el ejercicio para entregar te juzgan el criterio y las decisiones; en el vivo, cómo trabajás bajo observación. Optimizar para el formato equivocado es el error más común.
Un ejercicio para hacer en casa y una sesión de programación en vivo parecen la misma prueba con distinto horario. No lo son. En el primero nadie te ve trabajar, así que lo único que habla es el resultado y lo que escribas sobre él. En el segundo el resultado importa menos que el proceso, porque el proceso es justamente lo que se está mirando.
Quien entrega un ejercicio como si fuera código de producción y después programa en vivo en silencio buscando la solución perfecta, está optimizando para el formato contrario en los dos casos.
El ejercicio para entregar
Cómo encararlo
- Respetá el tiempo sugerido y decilo. Si dice cuatro horas, entregá lo que entra en cuatro horas y escribí qué falta. Entregar veinte horas de trabajo no impresiona: sugiere que no sabés acotar y compite injustamente con quien respetó la consigna.
- Que funcione con un comando. Instrucciones probadas desde cero. Si no arranca, no importa lo que haya adentro.
- Tests de lo que importa, aunque sean pocos. La lógica central, no el andamiaje.
- Escribí las decisiones en el README. Es lo que más se lee y lo que más diferencia.
- Decí qué harías con más tiempo. Autenticación, manejo de errores, límites de tasa, observabilidad. Reconocer lo que falta demuestra que sabés qué necesitaría en serio.
Antes de seguir, predecí
Programar en vivo
| Lo que no funciona | Lo que funciona | |
|---|---|---|
| Al empezar | Escribir código enseguida | Repetir el enunciado y preguntar lo que falta |
| Mientras pensás | Silencio largo | «Estoy evaluando dos formas, te cuento» |
| Al trabarte | Insistir en silencio | Decir dónde estás y qué descartaste |
| Con el entorno | Pelear con una herramienta que no conocés | Usar lo que mejor manejás y avisar |
| Si no recordás algo | Frenar | «No me acuerdo la firma exacta; la escribo así y la verifico» |
Lo que se prepara antes
Buena parte de los problemas en estas instancias son logísticos y se evitan en quince minutos:
Antes de la entrevista
- Probá la herramienta que van a usar. Editor compartido, videollamada, compartir pantalla. Perder diez minutos en configuración con el reloj corriendo pone nervioso a cualquiera.
- Tené tu entorno listo y limpio. Proyecto vacío, tests corriendo, atajos que conozcas. Y cerrá lo que no querés compartir por accidente.
- Practicá en voz alta. Resolver un ejercicio explicando en voz alta a nadie es raro y es exactamente la habilidad que se evalúa. Nadie lo hace bien la primera vez.
- Preparate para lo básico sin ayudas. Recorrer una lista, manipular cadenas, agrupar con un diccionario, ordenar con un criterio. Si eso fluye, la cabeza queda libre para el problema.
Dos formatos, dos estrategias
Escenario · 1 decisión como mínimo
Te dan un ejercicio para hacer en casa: «unas cuatro horas»
El enunciado pide una API con tres endpoints y persistencia. Sugieren cuatro horas. Vos sabés que en doce lo dejarías impecable. ¿Qué hacés?
Entregás algo muy completo. En la devolución mencionan que tardaste tres veces lo sugerido.
DesenlaceLo que quedó demostrado es que podés hacer mucho con tiempo ilimitado, que no era la pregunta. Y si el equipo tiene fechas, la habilidad que buscaban era justamente la contraria: decidir qué entra en cuatro horas.
Entregás el código. Te preguntan por qué no hay tests de los casos de error.
DesenlaceLos dejaste afuera a propósito por tiempo y quien evalúa no tiene forma de saberlo: lo lee como que no se te ocurrió. Un README de quince líneas con «qué dejé afuera y por qué» convierte un recorte en una decisión.
Escribís el README. ¿Qué ponés?
Pasás a la instancia siguiente: programación en vivo.
DesenlaceSe salvó por el código. Aun así, el README es gratis y es la única forma de explicar por qué usaste un archivo en vez de una base, o por qué no hay autenticación.
Pasás a la sesión en vivo. Te dan un ejercicio nuevo y compartís pantalla. Se te ocurre la solución enseguida. ¿Qué hacés?
Escribís en silencio diez minutos. Te preguntan en qué estás pensando.
DesenlaceEntregar un ejercicio de casa como si fuera producción y programar en vivo en silencio es optimizar para el formato contrario en los dos casos. Acá lo que se evalúa es cómo sería trabajar con vos, y en silencio no se ve nada.
A mitad de camino te trabás con un caso borde que no habías previsto.
Pasan cinco minutos sin que digas nada y el tiempo se acaba.
DesenlaceQuedó un ejercicio sin terminar y sin ninguna información sobre cómo lo encaraste. Si hubieras dicho en voz alta dónde estabas, muchas veces la persona que entrevista da la pista, y eso no resta: es exactamente lo que pasaría en el trabajo.
Contás dónde estás. Te sugieren mirar el caso de la lista vacía y salís.
DesenlaceTerminaste el ejercicio y, sobre todo, quedó a la vista cómo trabajás cuando algo no sale. Los dos formatos evalúan cosas distintas: el de casa, qué entregás y cómo lo explicás; el de en vivo, cómo pensás mientras lo hacés.
Las mismas cuatro horas y el mismo ejercicio. Lo que cambia es para qué está hecho cada formato.
Cierre
Autoevaluación
¿Lo entendiste?
Práctica